Nadie en su sano juicio disfruta del América de Almada.
Cada partido es sufrir en el fondo. Su estilo de “todos corren, nadie piensa” no va con la filosofía histórica del América: jugar bien para ganar.
El tipo es necio hasta decir basta. La mayoría de los entrenadores dicen que “el entrenador tiene que adaptarse a la calidad (mucha o poca) del plantel”, y este señor, ególatra como él solo, manda el mensaje contrario: “Se adaptan a mi estilo o no juegan”.
Y así tenemos a un América que regaló el liderato general por apenas sumar dos unidades de las últimas doce en juego. Y lo regaló porque siempre juega igual, siempre le hacen los mismos goles y siempre son las mismas falencias. Todos corretean, nadie pide calma, nadie pide que usen la cabeza. Nadie tiene freno.
Bastaron tres meses para confirmar que este señor no puede dirigir en Coapa. No va a ganar el título. Imposible ganar cuando a cada rato tienes que sacar la pelota del fondo del arco.
Ojalá que quienes deben tomar nota lo estén haciendo, porque seguir con este tipo es postergar la consecución de algún título. Por mucha pegada que tengan las Águilas, es insostenible jugar así. Y a este testarudo no le importa. Todos los partidos son iguales, lo que es clara señal de que él está a gusto, y con la novedad de que ahora se queja del arbitraje.
Junto a él tendría que irse aquel que haya dado el visto bueno a semejante indeseable.



