En la vida tenemos dos opciones: quejarnos o adaptarnos.
Con la Leagues Cup, siempre había hecho lo primero: quejarme, y amargamente.
Detestaba parar un torneo naciente para ir a rascar dólares en territorio estadounidense.
Sin embargo, tras analizarlo durante las últimas semanas, decidí pasarme al lado correcto de la historia.
El América de los últimos años, tan gris en lo internacional, me obligó a buscarle el lado bueno a un torneo que llegó para quedarse, sin importar cuánto pataleen quienes siguen detestándolo.
Cuando hablo de un América penoso, me refiero al plano internacional.
Desde el nacimiento del torneo —que está por entrar en su quinta edición— las Águilas han sido incapaces de ganarlo. Mismo caso con las más recientes Concachampions y cualquier escenario del plano internacional en el que se haya participado.
— “Pero Slash, es un torneo de chocolate.”



