(intro por Slash)
América cayó en Toluca como tenía que caer. Sin nueve fijo, con decisiones tácticas cuestionables y con un plantel que cada día recuerda menos sus tardes de gloria. La caída al cuarto lugar no es casualidad: es el reflejo exacto de una campaña errática.
Siempre que Jardine lanza uno de sus experimentos random, toca preguntarse si encontrar alternativas es el objetivo, o es el resultado de verse acorralado por las habituales causas: baja de juego, lesiones, jugadores que no convencen o plantilla corta.
Ahora salió sin nueve fijo ante el actual campeón y más que confundir al rival, fueron sus muchachos los que se volvieron locos. Un América desconexo coqueteó con el paseo en la primera parte y de no ser por centímetros de fuera de lugar, se hubiera comido el gol del torneo con la volea esplendorosa de Paulinho.
Y sí, es cierto que América no tiene un killer desde hace rato, pero estaba el Búfalo disponible; incluso pudo probar con “Pato” Salas de nueve. Arriesgó y perdió, como admitió tras el partido: en entrenamientos se había visto mejor.
Y sí, en los entrenamientos todo se ve mejor porque se practica contra jugadores ignorados, bajos de forma, complementados con juveniles de escaso futuro. No es parámetro real.





