En plena Noche de Brujas, las Águilas del América deberán ofrecer un gran partido para evitar que el Diablo les haga una que otra travesura. Una rivalidad que ha crecido en los últimos meses y en la que queda prohibido perder, no solo por la importancia de los tres puntos, sino también por el orgullo de demostrar quién es el mejor equipo de la época reciente.
Ninguno de los dos atraviesa su mejor momento, pero sabemos que un solo resultado puede ser determinante para cambiar el rumbo de un club. Más aún cuando la fase final del torneo mexicano está a la vuelta de la esquina.
América no debe especular y tiene que mandar a la cancha lo mejor que tenga disponible. Basta de rotaciones sin sentido y de proteger consentidos. Almada debe hacer introspección y entender que su chamba en el más grande de México está en juego todos los días.
Los jugadores tampoco se quedan atrás. En los últimos partidos se han dejado puntos en el camino por errores y fallas individuales. Con la Liguilla tan cerca, es indispensable afinar la puntería y recuperar el oficio defensivo para demostrar que realmente somos el superlíder que debemos ser.
¡Vamos, Águilas!












