Intro por Slash.
El América de Almada sigue hundido en el lodazal al que se metió desde Leagues Cup y ahora sumó una derrota escandalosa en el Clásico Joven a su lista de Greatest Hits.
El emotivo marcador, más producto del amor propio de los emplumados que de alguna táctica refinada, no debiera maquillar lo que realmente pasó: América fue pulverizado y no se comió cinco porque Cota metió el guante tantas veces como pudo. La respuesta desde el banquillo fue nula. Almada estuvo pasmado y quizá furioso, pero como estratega quedó cortísimo.
Claro está que no es el único culpable. Israel Reyes y Ramón Juárez protagonizaron un concierto de pifias y errores que dejaron camino libre a La Máquina. Al centro del campo también hubo una brecha cortesía de Chiquito y Cervantes, que parecieron ponerse de alfombra para ver en primera fila los contundentes remates de los primeros goles.
La precariedad del plantel es de sobra conocida, pero Almada insiste en guardarse a los nuevos fichajes hasta que algún día se decida a usarlos. Es incomprensible que tipos que vienen con pretemporada hecha y actividad en sus clubes deban hacer otra “mini-pretemporada” para que puedan rendirse ante el “oh, gran Almada”.
Las desventuras del uruguasho no terminan ahí. Tiene a Edwin Cerrillo como opción al centro del campo y ha decidido borrarlo del equipo. Peor que Cervantes o Chiquito seguro que no es. Incluso prefiere al juvenil Ícaro antes que al mexicoamericano.
Lo único cierto es que su América empezó a hacer agua desde que aparecieron equipos decentes. Nada es casualidad. Incluso el tema de los jóvenes quedó en el olvido. Diego Arriaga no aparece más. Coco Cárdenas disfrutó unos pocos minutos de gloria y hasta Isaías Violante ha perdido protagonismo.
En otras eras, una rachita de estas costaba la cabeza al entrenador. No te pueden dar un baile y que la única reacción sea cambiar a Ícaro por Chiquito.
El “señor” tendría que dar buenas explicaciones, pero nadie se las pedirá. Acaba de llegar y nadie querrá admitir que quizá no era el perfil ideal de entrenador para el Club América. Una vez probaron con el uruguayo de moda. Matosas. Fiasco absoluto. Veremos si con Guishermo la cosa mejora, pero las sensaciones que ha dado cuando se ha necesitado una respuesta táctica desde la banca es deplorable.
A ver si en el Clásico Nacional se anima a poner a sus dos nuevos centrales y darle minutos a Carlos Álvarez, que una nueva derrota elevará la tensión en Coapa a niveles en los que no se va a sentir cómodo…





