Brian y Zendejas: También parte del problema
Una opinión impopular sobre dos de los consentidos.
Ninguna lista de “jugadores que deben salir” —ni de aficionados ni de medios tradicionales— incluye a Brian Rodríguez ni a Alejandro Zendejas. Y ahí empieza el problema.
El espejismo del ídolo popular
Cuando el sonido local nombra a Brian Rodríguez, el estadio se enciende, le corea y vitorea cual gladiador romano. Ocurre el mismo fenómeno con Alejandro Zendejas. Ambos gozan de una popularidad a la altura de estrellas de rock. Quizá en el caso de Alex, justificada, dados sus momentos donde su zurda es poseída por los dioses del fútbol y se vuelve ingobernable.
El problema con estos dos es que parecen soluciones de tiempo completo cuando no lo son. El último año ha sido de paupérrima producción ofensiva y, en buena parte, es por ellos.
Brian Rodríguez: el rey de los correlocos
Sí, hace recepciones de trazos largos como si fuera del ballet ruso. Gracia y agilidad absoluta. Incluso es capaz de sacarse a uno o dos rivales, y es ahí donde vuelve a ser Brian Rodríguez: su último toque es indigno de un seleccionado uruguayo. Imposible que use la misma camiseta que Francescoli, Forlán o Luis Suárez.
Parece de manual, pero hay que recordarles a sus fans —con mucha frecuencia— que el tipo este fue banca siempre en la era del tricampeonato. Nunca diferencial. Nunca figura. Siempre a la sombra de los que sí jugaban, de los que sí sacudían las redes.
Eso sí, siempre caras largas y molestia cuando no le daban minutos suficientes. Incluso liberaba de la cadena a su representante, un tipo que negocia con modales de tribuna popular, y con ladridos fuertes y amenazas de llevarle a otro destino fue suficiente para convencer a la directiva de que estaban perdiendo a un jugadorazo.
El problema radica ahí: Brian puede hacerle goles a equipos menores, puede enracharse dos o tres partidos seguidos, y aumenta la percepción de que el problema no está en su posición.
Y sí está ahí.
Si no es protagonista en eliminaciones directas —liguilla y CONCACAF—, si no es protagonista en partidos de alto voltaje —clásicos y los regios—, ¿entonces para qué sirve Brian Rodríguez?
Para engañar a los fácilmente impresionables. A los que ponderan correr y correr como sinónimo de jugar bien a la pelota. Los correlocos pertenecen a las maratones, no a un campo de fútbol.
Zendejas y los bandazos
Si Zendejas fuera un villano de Batman, sería Dos Caras, sin duda.
Cuando el tipo está bien, es un fenómeno. Indestructible. Imparable. Dios del fútbol mundial. Pero cuando no está, es un cero a la izquierda, un ladrón de oxígeno, un paria de la sociedad.
Las razones son diversas: que si se deprime porque no lo llaman a Estados Unidos, que si la mujer se le fue a otro equipo, que si está lesionado, que si… ya te imaginas el resto.
Su problema real es no tener competencia. Lo más cercano a ello fue Chafairo y le duró como seis meses. Incrementó su nivel porque el holandés mostró un poquito de ganas al inicio, y con eso bastó.
Muchos de los problemas ofensivos del América recaen en Zendejas. Por su pasado, por sus buenos momentos de absoluto diferencial, se le tiene en alta estima. Se le pone con frecuencia porque está la esperanza de que uno de esos días salga implacable y gane el partido él solo.
Y así pasan las fechas, los meses: un golecito aquí, tres desapariciones allá, otro gol o asistencia, se lesiona, y en resumen, montaña rusa.
Es hora de renovar el ataque
Brian y Zendejas llevan siglos aquí. Han ganado. Uno más protagonista que otro, pero los ciclos se cumplen. No son malos jugadores. Es solo que no son lo que la gente siente que son.
Basta recordar a los últimos nueve del Club América: Henry, Búfalo, Dávila o hasta “Pato” Salas. Ninguno tiene chances reales de anotar, porque los extremos habilitan poco. No es que los delanteros Azulcremas tengan fallas horribles frente al arco: es que sus chances son mínimas por partido, y eso es porque los extremos tampoco los habilitan. Son más finalizadores que asistidores.
Si alguien cree que estos dos son inamovibles, no se vale quejarse de que el América tiene poco gol. Brian y Zendejas son parte del problema. Juegan siempre porque el plantel se armó con las vísceras de Baños y sus secuaces, no porque genuinamente proyecten un atisbo de garantía en el césped.
Si la limpia que promete Emilio se cumple de verdad, los dos tienen que buscar nuevo destino. Ambos ya dieron lo que tenían que dar. Lo demás es costumbre disfrazada de solución.
Por eso, cuando en Coapa —o en cualquier otro sitio— se haga la lista de posiciones a reforzar, el remate tiene que incluir una línea más:
Extremos: derecho e izquierdo.
🦅 TU TURNO 💛
Apoya las coberturas independientes del Club América
Hazte suscriptor de pago y recibe:
Artículos exclusivos
Acceso al chat y comentarios premium
Capitulazos especiales del NidoPodcast
👉 Suscríbete aquí y forma parte del americanismo exigente.
💡 ¿Aún no quieres suscribirte?
Invítanos un café: Buy Me a Coffee
Escucha y comparte el podcast: Spotify | Apple Podcasts
Síguenos en X: @NidoAzulcrema



